27/03/2005

Sabes que es una historia, tal vez no, tal vez sí, pero yo sí, yo te voy a decir. Cuando tenía 20 años, ingrese a la Universidad, en la cual me pedían q me realice unos exámenes para ver mi estado de salud; los exámenes eran, del corazón, pulmones, columna vertebral, sida, enfermedades veneráis y algunas cosas más, en pocas palabras un hemograma completo. Me dijeron q tenía 6 meses para  realizármelos. Seguí estudiando, cuando iba a terminar el semestre de estudio, me realicé los exámenes. Estaba tan contento porque había aprobado todas mis materias, incluso me dieron una beca por buenas calificaciones. Pero para mí, siempre lo malo viene acompañado de algo bueno, había llegado lo bueno y faltaba lo malo. No lo podía creer, dio positivo la prueba de sida. Sabes, yo pensaba compartir mi amor con la mujer más indicada, era lo más bello q podía pasar, yo era de las personas q pensaba q, algún día iba a llegar esa mujer, q me entienda, q me valore, q me ame con todo su ser...yo, yo era casto, salí contagiado en una transfusión de sangre, siempre pensé en guardarme para una gran princesita, después de todo, la muerte me había atrapado. Se terminó en ese momento la universidad para mí, aquí en mi país, a los sidosos, a los q tienen cáncer y a muchos más, les prohíben de todo, los marginan, los tratan como animales. No sabía q hacer, me ganaba la depresión, no dejaba de llorar, solo pensaba q una tumba me estaba esperando y el día q se cierre se terminaría todo.

Sabía lo q era el sida, especialmente cuales eran los síntomas. Para no sufrir los síntomas, decidí suicidarme, cuando mis padres salieron de compras, me avente del tercer piso, pero sentí como q alguien me sostuvo antes de llegar al suelo, era una persona vestida de blanco, me dijo q era mi ángel de la guarda, sabes, le pregunte donde estuvo el día q me hicieron esa bendita trasfusión de sangre.  Me dijo, “Solo los muertos han visto el fin de la guerra” así q no seas cobarde, q tú no eres de esos,  y desapareció. Nunca entendí lo q me dijo, así q decidí morir atropellado, cuando pasaba por la calle del frente de mi casa un auto a una velocidad de unos 100 Km/h. empecé a caminar hacia él, pero justo cuando me le acerque el auto freno y salió una persona, la cual decía, justo ahora se me termina el combustible, cuando me di cuenta era mi ángel de la guarda, el cual me vio y en un todo de enojo, me dijo, caramba ya te dije q “Solo los muertos han visto el fin de la guerra” y desapareció de nuevo. Esa noche no dormí y me quede pensado, q es lo q me quería decir mi ángel de la guarda. Al siguiente día me dije a mi mismo, es verdad q voy a morir, pero todavía no estoy muerto, así q voy a luchar hasta el final.

Ese día fui al doctor, le dije q analizara mi caso y q me diga el tiempo q me quedaba de vida, me dijo, cerca de 4 cuatro años, si te inyectas una vacuna q hace q el virus avance más lento, su costo es de 400 dólares y tienes q ponértela cada semana, esa vacuna viene de los EEUU, pero si no te vacunas solo tienes 2 años de vida.

Al siguiente día, comencé a investigar acerca de los avances q habían conseguido, los grandes médicos, químicos y científicos, los cuales ya se daban por vencidos. Entonces, compre libros de medicina, especialmente los que trataban del sistema inmunológico, porque es ay donde se desarrolla el sida. Comencé a estudiar por mi cuenta y al mismo tiempo empecé a dar charlas de prevención en colegios y en universidades, por medio de los cuales conseguía dinero para mi vacuna semanal.

Después de dos años de estudio, me di cuenta  de q todo lo q sabia tenia q ponerlo en práctica. Con ayuda de un amigo, pude conseguir un hemograma en el cual constaba q no tenía sida. El cual me sirvió para obtener un pasaporte y una visa, para llegar a Cuba. Por qué a Cuba, por ser el país más desarrollado en medicina. Entonces era ay donde tenía q poner en práctica mis conocimientos. Lo bueno era q en Cuba, la educación y la medicina es gratuita. Los mejores laboratorios de medicina pertenecían a la universidad Politécnica de la Habana. Obtuve una cita con el rector de la universidad, sabes, le planteé mis hipótesis acerca de cómo encontrar la vacuna contra el sida, solo le pedí la ayuda de sus mejores estudiantes de medicina para trabajar en grupo y así tener mejores resultados. Él me dijo, q sus mejores estudiantes estaban trabajando en una vacuna para terminar con  todo tipo de cáncer, así q no puedo y además ni la misma Cuba quiere saber nada del sida, hace mucho tiempo q se rindió. Sabes, fue tanto mi ruego q me cedió un laboratorio. Empecé a crear y hacer pruebas de lo q había estudiado, pero me faltaba algo y no lo hallaba. Al siguiente día cuando llegaba al laboratorio, vi cuando una hermosa chica resbalaba y caía, me avente hacia ella y logre q ella cayera encima  mío, lo malo fue q al q le dolió fue a mí, con una cara de alegría ella me dijo te encuentras bien, le dije, si, solo un poco golpeado, pero estoy bien, me dijo, perdóname si, le dije no te preocupes, si algún día decides aventarte de un edificio, estaré  en la parte inferior  esperando con los brazos abiertos para sujetarte, ella dijo q caballero, mucho gusto soy Soledad y tú, soy Javier, y a q te dedicas, trabajo en un proyecto, trato de encontrar la vacuna contra el sida, q interesante y tú, hago algo parecido, trabajo en una vacuna,  para revivir células muertas.

Sabes lo q me llamaba la atención era la forma en q charlamos, parecía q nos conocíamos de hace tiempo, ella trabajaba en el laboratorio 14 y yo en el 13, de pronto me dijo bueno tengo q irme chao, le dije cuídate, ella dijo porque, si tú eres mi ángel de la guarda, sonriendo de una forma muy atractiva y se retiró.

Con el tiempo nos conocimos más, ella era de Venezuela, tenía 19 años, era amable cariñosa y muy humilde, me di cuenta q era una gran chica, pero a veces, me preguntaba a mí mismo, de q sirve q hayas encontrado esa princesita q tanto querías, si todavía no encuentras esa vacuna. Ella era soltera y yo casi era historia. Una noche, cuando regresaba a mi departamento, me encontré con Soledad a la salida de mi laboratorio, ella también se dirigía a su departamento, decidí acompañarla, y en camino charlamos de nosotros, hasta q llegamos a su departamento, sabes, cuando le dije chao q duermas bien, ella se me acerco, me dijo gracias por ser tan atento conmigo, gracias por darme tu cariño, tu comprensión, se me acerco y me beso con una ternura q ni te imaginas, solo la vi a los ojos y le dije, gracias por dejarme hacerlo, y también la bese...

Ella quería q seamos novios, pero yo solo pensaba en q tenia q encontrar mi vacuna, ella dijo pero Javier, le dije perdóname, yo también te quiero, pero no puedo.

Después de varios días, decidí q tenia q entregar todo de mí, mi vida se estaba terminado. Habían pasado 3 años 6 meses desde q comencé a buscar la vacuna, pero no conseguía llegar a mi meta, y cada día sentía q mi cuerpo comenzaba a morir, eran las 11 PM y yo seguía en el laboratorio, llegaron las 2 AM y apareció Soledad, sabes, me dijo Javier levántate ya es tarde, me había quedado dormido. Seguí haciendo lo mismo en adelante, hasta q un día de esos eran las 3 AM y me desmaye, después aparecí en un sofá recostado con Soledad a mi lado, ella me dijo, te encuentras bien,  no me pude contener y comencé a llorar, la depresión me comenzaba a ganar de nuevo, y Soledad me dijo, tanto te esfuerzas por con seguir una simple vacuna, comencé a temblar, mi cuerpo ya no era el mismo, había perdido cerca de 30 Kg. Y ella no se daba cuenta. Me dijo, no creo q seas tan cruel para poner una bendita vacuna por encima de nuestro amor, le dije gritando, no es una simple vacuna, se trata de una vida, ella pensaba q era algo q me propuse, q tal vez era por q quería ayudar a millones y millones de personas infectadas, y me dijo Javier déjame ayudarte, saber q ella lo hacía por amor.

Al siguiente día, comenzamos a trabajar, ¿en por qué las personas terminaban con esos síntomas tan perversos? Descubrimos q los síntomas eran por la pérdida de defensas, ya q estas desaparecían debido a la muerte de las células; lo cual hacia q cualquier infección en nuestro cuerpo no se pudiera sanar. Entonces comenzamos a trabajas en una vacuna para revivir células, q era lo q Soledad siempre hizo.

 

Yo ya había encontrado algo, pero al mezclar con la vacuna q revive las células, podíamos obtener la vacuna contra el sida. El tiempo pasaba y mi cuerpo comenzó a debilitarse, por más vitaminas y antibióticos q ingerir mi sistema inmunológico no lo recibía, entonces fue ahí cuando vi a Soledad con sus ojitos llenos de lágrimas, se me acerco y me abrazo muy fuerte diciendo, eres tu Javier, eres tú el infectado, respóndeme, quede callado por un momento, ella me dijo, por favor dímelo, no me voy a alejar de ti, quiero ayudarte amor, respondí con una voz afónica, si y me desmaye otra vez. Ella me llevo su casa, en la cual tenía algo parecido a un laboratorio. Me levante eso de las 5 am y vi como Soledad trabajaba en su laboratorio, me le acerque y la abrase con fuerza, le dije no me quiero morir, la depresión era tan grande q se la estaba contagiando, mi visión comenzaba a perderse, pero tenía q seguir buscando la vacuna, hicimos varios intentos, no encontrábamos nada, por ultimo mi sistema digestivo ya no era el mismo y la fiebre se apoderaba de mí. Sabes, faltaba un mes para los 4 años, y cada día miraba más de cerca la muerte. Soledad me abrazo, me dio un beso y quedo dormida a mi lado, en ese momento cuando quede solo, por tercera vez volví a desmayarme, mi cuerpo parecía no moverse, pero de pronto tuve un sueño, en la cual vi como mi familia lloraba frente a un ataúd, y decían, porque, porque te lo llevaste señor, lo único q pensé en ese momento, era q había muerto un familiar mío, me acerque al ataúd, para ver quien había muerto, para mi sorpresa, lo único q podía ver era un espejo en ese ataúd, no lo podía creerlo, estaba muerto; y yo, les gritaba, no, no estoy muerto, mírenme estoy aquí, pero era inútil. Después de un par de horas apareció una sombra inmensa de tras mío, cuando alce la cabeza me di cuenta q era mi ángel de la guarda, pero lo q me llamo la atención era q me estaba mirando, se me acerco y me dijo, te admiro Javier, le pregunte porque, me dijo, por q a pesar de todo, no te has rendido, sabes, dios me ha dicho q tu Fe te ha curado y q hoy en la noche antes de las 12 PM tu encontraras la vacuna contra el sida. Javier, salva a los millones y millones de infectados q hay en este mundo; y recuerda, nunca estas solo, le dije, gracias, mil veces gracias.

De pronto Soledad se despertó e intento despertarme pero yo no respondí, ella me abrazo y no paraba de llorar, pensó q yo había muerto, sabes, de pronto desperté, le dije no llores princesita q solo los muertos han visto el fin de la guerra, y tengo q seguir luchando. Le conté lo q soñé, y fue así, cuando faltaban dos minutos para las 12 PM encontré la vacuna contra el sida, hice la prueba con un sidoso y fue todo un éxito. Comencé a crear muchas vacunas las cuales las envié a diferentes partes del mundo. Me hice famoso por mi descubrimiento, di una rueda prensa para la CNN, en la cual dije, como la obtuve y q dios me la había enviado. Pero lo más importante era q la vacuna no tenía q ser utilizada para un beneficio económico y q la persona q la recibiera, tenía q recibirla con mucha fe, por q eso era lo q me costó a mí. Muchas personas se curaron gracias a su Fe.

 

Hoy tengo 28 años, soy un gran científico y estoy felizmente casado, con quien, si, con Soledad. Lo  mejor de todo es q voy a ser papa, y mi hijo se llamara Ángel, Ángel Javier.

NOTA: esta historia va dedicada a todas las personas q nunca se rinden y en especial a los que tienen sida. Esta historia me mostró q no hay nada q no se pueda conseguir en este mundo, era verdad q la depresión siempre estuvo presente, pero sentía q había algo q me decía lucha, lucha por lo q quieres, se valiente, porque el hombre q no agota hasta su último suspiro, es un cobarde, así q levántate.

 

Hoy te digo algo a ti, si a ti. Todos tenemos un ángel de la guarda, lo malo es q nunca lo invocamos, pero de q sirve invocarlo si no lo hacemos con fe; y recuerda q, “Solo los muertos han visto el fin de la guerra”.

 

AUTOR: JAVIER CONTRERAS.

Mail: javiercontre@hotmail.com